The End.
"Algún día como este la ilusión desistirá, la magia acabara y rozaremos sin duda el indiscutible final."
Change.
Cambio, cambio y cambios.
Necesito sentir el fuego abrazando mi piel, al mundo rendido a mis pies sin darle algo a cambio, a la esperanza tentada sin dolor al rechazo y un aroma a lluvia que no arrastre nada a su paso.
Quisiera no ser consciente de conocer la ausencia de algo inexplicable, que no alcanzo, que no veo ni siento ni amo.
Paz encerrada en frascos de nubes blanquecinas tornadas al gris en su libre albedrío, montañas saturadas de flores delicadas cual viento ensombrecedor, ruin y mustio.
Y a veces no se ni lo que escribo, ni que digo. Solo fluyen por mi entendimiento letras musicales pegadas por golpes, por notas y por sueños certeros, por vida, por anhelos...
Un Dios
Sol de rayos de colores, de espasmos rayados.
Ojos de cristal y sonrisa mohosa.
Ojeras de antigüedad, marcas de prisioneros te rodean.
Ondulaciones y rectas pueblan tu halo de luz.
Tus pupilas roban la vida de los seres inocentes pero
tu diablo interno los hace vivir intensamente.
El pasado oculto en la improbabilidad del tiempo
se apodera de tu misticismo
volviéndolo impasible ante el parpadeo del ser humano.
Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos...
.
Añoranza
Una noche, 4:32h de la mañana, la espalda rota y Sueño me espera en la cama. Ojos entrecerrados a causa de la luz y una alegre melodía que no alivia mi inquietud.
Fotos y más fotos pasan por delante de mí, de las más recientes a las más antiguas.
No puedes evitar mirar un rostro y revivir aquel momento inmortalizado casi con la misma intensidad de como fue y eso te remueve por dentro.
Esas fotos, principalmente se componen de personas pasajeras o inamovibles. Les recuerdas con cariño y a otras no, anhelas lo vivido pues los tiempos antiguos siempre se consideran mejor, pero el mundo se para al encontrar un instante en el que dos miradas se funden, dos expresiones se abrazan y crean una conexión tan especial como la vida misma. Dos sonrisas que se sonríen diciendo tanto, tanto que no hace falta saber que ocurre. Naturalidad, espontaneidad, complicidad y buenaventura se quedan cortas frente a la palabra amor.
Pero de un chasquido, todo se rompe y vuelves a aceptar la verdad, la transformación y comparas como cambian las cosas que más amamos; como te acostumbras a verlas cada día sin que te duela finalmente, conformándote sin remedio con su nueva forma.
A sabiendas de que no cambiarán, que el dolor se atesoro sin consuelo y que nada puede ser igual no puedes evitar ver que la naturalidad que poseíais se ha tornado artificiosa, la espontaneidad en precaución, la complicidad en distancia y la buenaventura en frialdad.
Hemos crecido a peor o a mejor quien sabe, pero lo hicimos por senderos separados. Aún así, cuando te miro, el pasado aparece insondable paseando por mi mente que no olvida, como nos comíamos el mundo la una por la otra y se dibuja una inevitable sonrisa cargada de cariño, melancolía y soledad.
Pólvora Voraz
- Lo que el fuego y la pólvora unió en un beso voraz hoy
desaparecerá en las aguas de este río mas no quedarán ni las brasas. Tu
recuerdo dejara de perturbarme y el dolor se marchara de mi corazón.- dijo
mientras contemplaba absorta el anillo de plata en el que se leía mi nombre y
cerrando los ojos alzo su mano, decidida. Lanzo nuestra alianza con rabia,
angustia e incluso amor y vio como desaparecía en las aguas turbias de la
noche.-
Se levanto del embarcadero y se dispuso a marcharse con una sonrisa melancólica
en el rostro. Se apartó los cabellos oscuros que removía el viento con fiereza
y sus pasos se perdieron en los adoquines del paseo.
Su lasciva belleza volvió a crear espasmos en mi piel. Esos ojos oscuros que
reflejaban su corazón en pedazos y al mismo tiempo su fortaleza interior desatada,
esos labios carnosos púrpura y esa piel tostada hacían más evidente el error.
Saque mi cartera y miré su foto, necesitaba ver su rostro de nuevo. Se me
escapo una sonrisa mientras la contemplaba y no existió mundo más allá de la
imagen que veía. Te necesito, dijo la voz de mi alma… te necesito solo a ti.
No podía perder más tiempo, tenía que encontrarla.
<<Corrió y corrió, su mirada la buscaba desesperadamente entre la
multitud, su corazón latía con más ritmo a cada segundo que se acercaba a ella.
Adivinó su figura, sus sentidos se agarrotaron y la esperanza se poso a su
lado. Se plantó a escasos centímetros de sus pies. Ella parpadeaba, no creía lo
que veía. Sus pasos se detuvieron en seco y lo miró a los ojos, desafiante.
>>
Mi pulso enloqueció, el corazón subió hasta mi garganta y escupió:
-Te quiero.
Unos segundos insondables fueron ocupados por miradas de desesperación y
rencor.
- No te creo nada, ahora no. Ya he sido bastante tiempo juguete de tus mentiras.
–Logró articular mirando hacia el río desde el puente.
- Perdóname, ¡perdóname! ¡Me equivoque..! – Cayó rendido sobre sus rodillas.
Levanto su mirada hacia los ojos de su amada suplicante. Ella siguió andando
como si no le hubiera visto.
Uno, dos, tres. Se volvió y observo como el joven saltaba la barandilla
precipitándose al vacío de las aguas.
-¡¡Noooo!!
Sus piernas se movieron más rápido que los latidos de su corazón hasta asomar
medio cuerpo para ver desaparecer a su amado en el fondo del cauce.
Sus dientes empezaron a castañear, sus piernas no la mantenían en pie. Sus ojos
se cerraron con fuerza empañados en lágrimas y oscuridad. El sentimiento de
ansiedad atravesó voraz su pecho.
La gente se acerco despavorida para ver que ocurría y ella, dijo adiós a su
realidad.
Ella
Ella, prisionera de su mundo allí
se encuentra, en la alta torre de la mansión de piedra. Su silueta recostada en
el marco de la terraza, la luna tiñendo sus cabellos de plata, removidos por la
brisa de esas noches de verano. Su foránea belleza despertaba perturbadora y su
vislumbrada mirada esbozaba retazos de aleatorios recuerdos… Ella, imagen de la
soledad bordada en la desesperación, pasaba noches contemplando la metrópoli y
sus calles y callejuelas como el público ensimismado en la actuación.
A veces, se levantaba de su asiento en la penumbra y se miraba en el espejo, las yemas de sus dedos se posan en él y a medida que los segundos avanzaban la presión de ellos se acrecentaba como si quisiera traspasarlo. Su mirada, escrutando detenidamente cada parte de su cuerpo, se tornaba a la más incrédula inocencia, aquella que conseguía brotar el llanto desalentador, y rompiendo las puertas del desconsuelo asentado en su pálida tez, se sentaba de nuevo entre pasos desvalidos a contemplar el espectáculo.
Le gustaba imaginar desde lo alto, como serian las vidas de esas personas que pasaban unas a prisa y otras pausadamente, de esa muchedumbre que llevaba el espectro de la alegría consigo o de aquellos otros que no tenían esa fortuna.
En la angosta noche, una niña con su madre pasaba por los alcances de su visión, la mujer miraba a su retoño con dulzura y le cogía su manita con la delicadeza que tratamos aquellos objetos que pueden romperse. La sonrisa cálida prendida en el rostro de la pequeña era dirigida por sus pasitos diminutos unidos a los de su madre que resonaban en los adoquines de la calleja. Su mente comenzaba a evocar aquellos recuerdos encerrados entre las paredes de su cárcel, aquel lugar que se prometió no volver a pisar.
A veces, se levantaba de su asiento en la penumbra y se miraba en el espejo, las yemas de sus dedos se posan en él y a medida que los segundos avanzaban la presión de ellos se acrecentaba como si quisiera traspasarlo. Su mirada, escrutando detenidamente cada parte de su cuerpo, se tornaba a la más incrédula inocencia, aquella que conseguía brotar el llanto desalentador, y rompiendo las puertas del desconsuelo asentado en su pálida tez, se sentaba de nuevo entre pasos desvalidos a contemplar el espectáculo.
Le gustaba imaginar desde lo alto, como serian las vidas de esas personas que pasaban unas a prisa y otras pausadamente, de esa muchedumbre que llevaba el espectro de la alegría consigo o de aquellos otros que no tenían esa fortuna.
En la angosta noche, una niña con su madre pasaba por los alcances de su visión, la mujer miraba a su retoño con dulzura y le cogía su manita con la delicadeza que tratamos aquellos objetos que pueden romperse. La sonrisa cálida prendida en el rostro de la pequeña era dirigida por sus pasitos diminutos unidos a los de su madre que resonaban en los adoquines de la calleja. Su mente comenzaba a evocar aquellos recuerdos encerrados entre las paredes de su cárcel, aquel lugar que se prometió no volver a pisar.
Un mar de ausencias se apodero de Ella y
perdió el control sobre sí misma. Se vio embargada por los sentimientos tanto
tiempo omitidos y no pudo evitar vivir lo vivido.
Momentos inmortales pasearon a su antojo por la mente, danzaban unos con otros, se sonreían y Ella cada vez podía soportarlo menos pero a la vez se daba cuenta de cuánto ansiaba tenerlos.
La nostalgia y el olvido acogieron su corazón, lo llenaron de consuelo por un pasado negro y gélido.
Sus ojos perdidos no miraban a ninguna parte, miraban a un mundo interno corrompido por el tiempo y no quería olvidarlo, quería regocijarse en su perdida y dolor, quería sentir por sí misma.
Se dirigió a su odiado reflejo, no podía soportar más que le mirase, no podía soportar ver en sus propios ojos la ansiada libertad y en un golpe de olvido y rabia, rompió a pedazos su otro yo.
Momentos inmortales pasearon a su antojo por la mente, danzaban unos con otros, se sonreían y Ella cada vez podía soportarlo menos pero a la vez se daba cuenta de cuánto ansiaba tenerlos.
La nostalgia y el olvido acogieron su corazón, lo llenaron de consuelo por un pasado negro y gélido.
Sus ojos perdidos no miraban a ninguna parte, miraban a un mundo interno corrompido por el tiempo y no quería olvidarlo, quería regocijarse en su perdida y dolor, quería sentir por sí misma.
Se dirigió a su odiado reflejo, no podía soportar más que le mirase, no podía soportar ver en sus propios ojos la ansiada libertad y en un golpe de olvido y rabia, rompió a pedazos su otro yo.
Su corazón dolía cada vez que
respiraba el abandono que se esparcía. Cogió un cristal sin dudarlo y cortó
cada trozo de piel hasta calmar el desorden que la acusaba.
Rubíes corrían hacia el suelo sin
obstáculo despuntando por dedos y pies, barbilla y cuello.
Se sintió en paz, por una vez en años. Ahora jamás se sentiría sola pues ellos recordarían cada filo de sus recuerdos, su eterno dolor palpable ahora la hacía destronar cada atisbo de irrealidad. Su mirada tintineaba canciones de vida, y mostraba un interior vacio, sin ruinas de recuerdos, dispuesto a llenarse de su propia utopía.
http://www.youtube.com/watch?v=D1DVNAlK9Sg&feature=plcp
Se sintió en paz, por una vez en años. Ahora jamás se sentiría sola pues ellos recordarían cada filo de sus recuerdos, su eterno dolor palpable ahora la hacía destronar cada atisbo de irrealidad. Su mirada tintineaba canciones de vida, y mostraba un interior vacio, sin ruinas de recuerdos, dispuesto a llenarse de su propia utopía.
http://www.youtube.com/watch?v=D1DVNAlK9Sg&feature=plcp
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