Siempre seré la astilla
clavada en tu sien,
cual herida tapada
y abierta a la vez.
Tus movimientos harán que se agite
y siempre saldré
como un fantasma inconcluso,
al que querrás ver.
Y tú serás la espina de mi jardín
mi rosa más amada,
mi flor más preciada,
pero te olvidaré
porque los años me acompañan
y la vida sigue,
impasible,
donde quiera que estés.
Moriremos, y
nos encontraremos en otra existencia
por amarnos demasiado,
por hacernos tanto daño,
por ser ese titulo imborrable,
pase lo que pase.